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Sanchez no logra confianza del Congreso

Pedro Sanchez ha perdido la primera votación de la investidura. Tal como estaba previsto, el candidato socialista a la presidencia del Gobierno español, no obtuvo la mayoría absoluta del Congreso.

Pero la votación habrá que repetirla dentro de 48 horas, como establece la Constitución. Será entonces, salvo alguna sorpresa mayúscula, cuando Sánchez consiga la confianza del Parlamento por mayoría simple.


El líder del PSOE obtuvo 166 votos a favor y 165 en contra. También hubo 18 abstenciones y la ausencia de una diputada por enfermedad.


La sesión del Congreso estuvo repleta de fuertes discusiones e insultos entre los distintos partidos. Venía arrastrándose la ira desde hace días entre el candidato Sanchez y los tres partidos de la derecha, especialmente con Vox y el Partido Popular,


En una suerte de batalla por quien pronunciaba el discurso más radical y ofensívo, los dos líderes de esos conglomerados políticos dejaron en claro que no pretenden dar tregua al Ejecutivo ni a los acuerdos que surjan entre los socialístas y Unidas Podemos.


Entre sus amenazas volvieron a repetir la de mantener su estrategia de judicialización de la política, advirtiendo al nuevo Gobierno que acudirán a los tribunales por las leyes o medidas que no les gusten. También ha amenazado la derecha y la ultraderecha con tomar las calles en un plan similar que llevaron a cabo en la primera legislatura de José Luis Rodriguez Zapatero.


Uno de los momentos más tensos de la sesión de investidura se vivió durante la intervención de la portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua. Las bancadas de la derecha no pararon de gritar “asesinos” y “terrorístas”. Los diputados del PP y Ciudadanos se quejaron a la presidencia del Congreso porque la diputada de la izquierda- según ellos- había ofendido al rey y a las instituciones del Estado. Pero la presidenta del congreso les recordó que allí regía la libertad de expresión como un derecho humano y democrático.


La izquierda del parlamento español ha demostrado unidad ante una derecha enfurecida, y con Vox, la derecha más extrema, como tercera fuerza en el Congreso amenazando una legislatura sin tregua en la calle y en los tribunales.