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Propuesta de paz desata más violencia

Mueren dos jóvenes y un policía palestino por disparos del Ejército en Cisjordania. Un agente israelí es tiroteado y 12 soldados son atropellados en Jerusalén. Es la violencia diaria en la Tierra Santa, que a muchos ha dejado de interesar.

Pero, ahora, la tensión se ha disparado después de la presentación del plan de paz del presidente de Estados Unidos. Mientras tanto, han aumentado los ataques aéreos israelíes contra la Franja de Gaza, después de que militantes palestinos dispararon morteros contra Israel.


El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu dijo que era “solo cuestión de tiempo”, antes de que los autores de los atentados fueran aniquilados. "El terror no nos abrumará, ganaremos”, dijo Netanyahu a los medios en Jerusalén. Por su parte, el grupo palestino Hamas escribió que “La resistencia extendida y los enfrentamientos de nuestro pueblo en Cisjordania y su resistencia en el corazón de la Jerusalén ocupada es una respuesta activa contra el destructivo acuerdo de Trump”.

Los palestinos han rechazado desde el primer minuto las propuestas del presidente Trump. Los dejaría con un territorio truncado rodeado de Israel y arrasado con asentamientos judíos. Pero Trump dice que ha encontrado la forma “magica” de hacer las paces entre Israel y los palestinos. Israel obtendría la seguridad que necesita. Los palestinos obtendrían el estado que anhelan.


Pero el plan de Trump le da a Israel todo lo que quieren, y ofrece a los palestinos muy poco: una especie de estado que se truncará, sin la soberanía adecuada, rodeado por el territorio de Israel y enhebrado entre asentamientos judíos. Trump puede creer que está ofreciendo el “acuerdo del siglo”. Es un gran negocio para Netanyahu y su gobierno.


A través de todos los años de mediación en las conversaciones de paz entre Israel y los palestinos, las principales prioridades de Estados Unidos siempre han sido los deseos y la seguridad de Israel. Los sucesivos presidentes norteamericanos han aceptado que la paz requiere un estado palestino viable junto a Israel. Pero Israel argumenta que los palestinos rechazaron una serie de buenas ofertas.


Los negociadores palestinos dicen que hicieron grandes concesiones, y no menos importante aceptar la existencia de Israel en alrededor del 78 por ciento de su tierra histórica.

Una paz negociada parecía posible una vez, hace 30 años. Una serie de conversaciones secretas en Noruega se convirtieron en el proceso de paz de Oslo, simbolizado con una ceremonia en el jardín de la Casa Blanca en 1993, presidida por el ex mandatario Bill Clinton. Yitzhak Rabin, el mayor líder de guerra de Israel, y Yasser Arafat, la encarnación humana de las esperanzas palestinas de libertad, firmaron documentos que prometían negociar el futuro, no luchar por él. Los dos enemigos amargos incluso se dieron la mano. En ese entonces, Rabin, Arafat y Shimon Peres, recibieron el Premio Nobel de la Paz.


Ahora, la escalada de violencia, que recuerda a la llamada Intifada de los cuchillos o de los lobos solitarios (2015-2016), coincide con un recrudecimiento del lanzamiento de cohetes desde la franja de Gaza, seguido de bombardeos de represalia de la aviación israelí sobre el enclave costero palestino. Nadie duda que existe una clara correlación entre la escalada de violencia y el plan de paz de la Casa Blanca.

La iniciativa de Trump, rechazada de plano por los palestinos por no garantizarles un Estado propio, fija precondiciones extremadamente favorables para Israel.