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Miedo al Covid-19 sigue provocando estragos.

Para nadie es un secreto que el mundo mira con pavor hacia China y aguanta la respiración, mientras ve aumentar en los medios las cifras de esta enfermedad que le quita el sueño a empresas y gobiernos. Los muertos sobrepasan el millar y los contagiados llegan a las 50.000 personas.


Las primeras empresas en perder han sido las aerolíneas y por consiguiente sus pasajeros. Air China y China Southern han dejado en tierra sus dos aviones más grandes, el Airbus 380 y el Boeing 747 por temor a contagios masivos.


Southern Airlines retiró su flota de Airbus A380 de todos los vuelos comerciales domésticos e internacionales hasta el sábado 29 de febrero, sujeto a cambios sin previo aviso. Por su parte Air China también hizo lo mismo con toda su flota de los Jumbos. Los Boeing 747 también se quedarán en tierra como medida de seguridad para evitar que la enfermedad se propague. Si sumamos esto al hecho de que la mayoría de los transportistas internacionales han decidido suspender temporalmente sus vuelos a China continental, podemos hacernos una idea del gran impacto que el miedo a este virus está causando no solo en la aviación, sino en toda la economía mundial.


Y es que China con sus 9,6 millones de kilómetros cuadrados es el país más grande de Asia, el tercero del mundo y el más poblado del planeta. Con más de 1.300 millones de habitantes, aproximadamente alberga la quinta parte de la población mundial.


Pero, lo más importante en este contexto no son sus cifras geo-demográficas sino las comerciales. China encabeza la lista de los países más exportadores del mundo con 2.098 billones de dólares, seguido de Estados Unidos con 1.471 y Alemania con 1.283.


China es la gran fábrica del mundo. Allí se fabrican desde coches enteros como los Volvos, hasta las diminutas piezas del mando a distancia de los televisores que usamos. La frase “Made in China” está entre las más escritas de la historia.


"Si China para, para el mundo", advierten los analistas que miran con estupor el camino que van tomando las cosas.


El turismo, motor económico de cientos de miles de empresas, es otro de los grandes afectados. China era el tercer país más visitado del mundo con 55,7 millones de visitantes internacionales. Y no es de extrañar ya que es el segundo país del mundo con más lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con 52, solo detrás de Italia.


Pero es que la cosa no termina ahí. China es también el principal emisor de turistas. En 2018 un total de 149,7 millones de chinos viajaron al extranjero. Además, son los que más gastan. Hasta 260 mil millones de dólares en 2017, el doble que los norteamericanos y cuatro veces más que los británicos.



Está claro que China no es un país más en el mundo, es uno de sus motores económicos y el miedo al Covid-19 puede tener un impacto tan negativo en la economía mundial, que ni los más eminentes economistas se atreven a calcular.