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Los refugiados sirios no tienen adónde ir

El mundo se encoge de hombros, ante tragedia humanitaria.


Desde el 1 de diciembre de 2019, el conflicto en Siria forzó el desplazamiento de más de 900.000 personas, el 80 por ciento de ellas mujeres y niños. Es el mayor desde que empezó la guerra. Muchos de ellos viven a la intemperie, en medio de la nieve, soportando el frío de las bajas temperaturas.


Altos funcionarios de las Naciones Unidas están horrorizados por la situación y piden el cese de la violencia. Civiles sirios viviendo en pedazos de lonas de plástico, bajo temperaturas gélidas y siendo víctimas de bombardeos. Esta es la cotidianidad de la crisis humanitaria en Siria, ante la cual la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos expresó estar “horrorizada”.


“Familias enteras, algunas de las cuales han huido de un rincón a otro de Siria en el transcurso de la última década, se encuentran con que las bombas son parte de su vida cotidiana”, dijo Michelle Bachelet.

“¿Como puede alguien justificar la ejecución de tales ataques indiscriminados e inhumanos”?, añadió la Alta Comisionada y ex presidenta de Chile. Bachelet destacó que los civiles, especialmente mujeres y niños que huyen de los combates deben desplazarse a zonas sin refugio seguro y a cada hora. “Sencillamente no tienen adónde ir, solo huyen de un lugar a otro para salvar sus vidas”.



Los campamentos de desplazados están desbordados por el gran número de personas que buscan refugio y el limitado acceso a alimentos, agua potable y atención médica. Muchos han huido de los campamentos, desafiando las duras condiciones climáticas y las temperaturas bajo cero.


Es realmente un dramático escenario. La Alta Comisionada en una declaración pública instó a todas las partes en conflicto, incluidos los agentes estatales y no estatales, a detener de inmediato las hostilidades y garantizar la protección de todos los civiles. Además exhortó al gobierno de Siria y sus aliados a habilitar corredores humanitarios en las zonas de conflicto y permitir el desplazamiento seguro de los civiles.



Entre el 1 y el 16 de febrero, la Oficina de Bachelet registró varios incidentes en los que resultaron muertos al menos 100 civiles, entre ellos 18 mujeres y 35 niños. Las cifras de civiles muertos en Idlib y Alepo aumentaron a 298. La ONU estima que desde el 1 de diciembre del 2019, el horrible conflicto ha forzado el desplazamiento de más de 900 mil personas, 80 por ciento de ellas mujeres y niños. 74 centros sanitarios suspendieron sus actividades por los bombardeos en Idlib y Alepo, mientras que en el noroeste del país solo funcionan la mitad de los 550 hospitales. Más de medio millón de niños desplazados están propensos a la hipotermia y todo tipo de infecciones, especialmente cuando muchos de ellos duermen a la intemperie.


La Alta Comisionada de la ONU comprometió esta semana el envío de alimentos y medicamentos a las provincias de Idlib y Alepo, a través de la frontera de Turquía con Siria. La responsable por velar por los derechos humanos en el mundo ha lamentado que, ante los últimos ataques a hospitales y otras instalaciones civiles, la respuesta de la comunidad internacional sea encogerse de hombros. Bachelet denunció el fracaso del Consejo de Seguridad y sus cinco miembros permanentes de ponerse de acuerdo para usar su poder e influencias, y detener los combates y las matanzas.