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Los aviones Qantas, líderes en vuelos sin escalas

La aerolínea australiana Qantas acaba de completar el vuelo sin escalas más largo realizado por un Airbus A380. La aeronave recorrió 16. 105 kilómetros y se posó en el aeropuerto de Sídney después de volar 18 horas y media, desde la ciudad alemana de Dresden.

El avión hizo el vuelo sin pasajeros, solo con la tripulación, según informó la compañía aeronáutica Elbe Flugzeugwerke (EFW), subsidiara de Airbus. Dada la ubicación tan alejada de Australia, Qantas se convierte en especialista en vuelos de larga distancia, intentando que estos sean más placenteros para sus pasajeros.


Por esta razón el A380 es su avión ideal. La aerolínea ha invertido en cambios en la cabina en doce de estas aeronaves, con el fin de aprovechar el espacio en el interior y ofrecer una mayor comodidad a los pasajeros durante sus viajes.

Recientemente, la aerolínea australiana batió otros dos récords mundiales tras completar un vuelo de prueba sin escalas desde Inglaterra hasta Australia con un Boeing 787-9 Dreamliner. El trayecto fue de 17.800 kilómetros y duró 19 horas y 19 minutos y como si de un experimento se tratara, entre los tripulantes había científicos e investigadores que midieron el comportamiento de la tripulación en un “jet lag” de 15 husos horarios diferentes.

El “jet lag” es el desfase horario que se produce cuando un viajero cruza tres husos horarios o más rápidamente, dejando el reloj interno del cuerpo, según el horario del punto de partida. Después de aterrizar es normal que se sienta una gran fatiga si llega de día, o un fuerte insomnio si llega en la noche. Las consecuencias suelen ser peores en los viajes hacia el este, porque viajar en esa dirección revierte efectivamente el ciclo normal del día y de la noche.

Los científicos de este vuelo-laboratorio analizaron la actividad cerebral de los pilotos y su capacidad de mantener el estado de alerta. Además, monitorearon el sueño, la comida y la actividad de varias decenas de viajeros con el fin de ver cómo los humanos aguantaban la prueba.


Según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo IATA el pasado año 4300 millones de

pasajeros usaron el avión y se calcula que en 20 años esa cifra se duplique. Sin duda un negocio muy lucrativo para las aerolíneas y los fabricantes que cada vez se esfuerzan más en lograr vuelos más cómodos, prácticos y placenteros.