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Las protestas que encendieron el 2019


Las protestas sacudieron a varios países de todo el mundo, durante el año que acaba de terminar. En Irak, Francia y Chile, la situación sigue siendo dramática.


Tan pronto como el primer ministro de Irak, Adel Abdul-Mahdi anunció finalmente su renuncia, hubo multitudinarias celebraciones en la plaza Tahrir. Pero, la salida del jefe de gobierno, era solo un primer paso. Los manifestantes quieren ver un sistema político nuevo.

50 personas fueron asesinadas por fuerzas de seguridad en el último enfrentamiento, en la ciudad sureña de al- Nasiriya. Fue el evento más sangriento desde que comenzaron las protestas callejeras en el mes de octubre del 2018. Hasta ahora han muerto 400 protestantes.


En Hong Kong, el movimiento social ha estado relativamente alerta desde las elecciones locales, que fueron un éxito rotundo para los defensores de la democracia y un gran revés para quienes apoyan la dependencia de China en la isla. Un proyecto de ley para extraditar a los sospechosos a China encendió la chispa de las protestas en el mes de junio.

Mil estudiantes ocuparon la Universidad Técnica de Hong Kong durante varios días, pero fueron desalojados violentamente por la policía. El movimiento de protestas despertó en las fiestas de fín de año y miles de personas salieron a las calles del distrito comercial de la ciudad.

Es difícil obtener información independiente sobre la última ola de protestas en Irán, que comenzaron el 15 de noviembre. El regimen ha logrado aplastar la mayoría de las manifestaciones con inusitada mano dura.


Lo que desencadenó el levantamiento popular fue la decisión del gobierno de triplicar los precios del combustible, pero luego aparecieron críticas más amplias hacia el gobierno teocrático. Amnistía Internacional ha confirmado 143 muertos, pero los grupos de oposición fuera del país hablan de más de 400.


En el Líbano las protestas se enfrentan a la corrupción y a un sistema político rígido y sectario. Las manifestaciones llevaron a la renuncia del primer ministro Saad Hariri, pero los analístas creen que las protestas, mayormente pacíficas y ahora contra la élite política, se volverán más violentas.


Un total de 10.477 protestas callejeras se registraron en las calles de Venezuela en el primer semestre del 2019. Según las organizaciones de derechos humanos un total de 61 peersonas murieron durante las manifestaciones.


El presidente del Parlamento, Juan Guaidó se proclamó presidente interino alegando el cumplimiento de la Constitución venezolana. Maduro había jurado por otro periodo de 6 años.


Después de la sentencia condenatoria del 14 de octubre contra 9 líderes independistas, se producen intensas protestas a lo largo de Cataluña, que volvieron a poner la autodeterminación en el centro de la agenda internacional. El dia 14 de octubre una de las manifestaciones más numerosas bloqueó el aeropuerto de Barcelona, obligando a cancelar más de 100 vuelos. Hubo, entonces, 130 heridos y un joven perdió un ojo debido al disparo policial de una bala de goma.

Al día siguiente, miles de personas llenaron los alrededores de la Delegación del Gobierno, en Cataluña, para protestar por la sentencia, Las imágenes de Barcelona en llamas dejaron 125 heridos y 30 detenidos.


En Chile, las manifestaciones y marchas de protestas continúan diariamente. No han parado en 75 días y oficialmente han muerto 29 personas. Casi 5.000personas han resultado heridas por las fuerzas policiales desde el el 18 de octubre del 2018 y más de 20.000 personas han sido arrestadas.


El hecho de que los partidos políticos acordaron redactar una nueva Constitución, no ha atenuado la fuerza de las protestas sociales.La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la organización Human Rights Watch acusa a la policía de torturas, violencia sexual, tratos crueles y uso excesivo de la fuerza.

350 personas han perdido parcial o totalmente la vista por disparos de balines y bombas lacrimógenas.


En Bolivia también hubo violentas manifestaciones después de las elecciones del 20 de octubre. La oposición a Evo Morales lo acusó de fraude electoral y terminó renunciando el 10 de noviembre. Los cocaleros de Cochabamba, fieles seguidores de Morales, intentaron bloquear las vías de acceso a la capital, La Paz. 32 personas murieron en los disturbios de las últimas semanas del 2018, en Bolivia.

En Colombia, el jueves 21 de noviembre se concretó una huelga general y movilizaciones sociales contra los bajos salarios y las pensiones. Las manifestaciones se expandieron gradualmente a una insatisfacción general con el gobierno de derecha del presidente Iván Duque, y las protestas continuaron por varios días.

En Cali, el toque de queda se impuso la noche del 21 de noviembre y en la capital, Bogotá, se tomó la misma acción al día siguiente, algo que no había sucedido en 40 años.


En Argelia, las manifestaciones obligaron al viejo presidente Abdelaziz Bouteflika a abandonar el poder. Las protestas, sin embargo, no han declinado. El último sábado del año, 10.000 personas protestaron por las elecciones que el gobierno planea celebrar dentro de un mes.

En esa misma concentración, un joven de 25 años se prendió fuego para protestar por las difíciles condiciones de vida en el país.

En Francia el movimiento de los chalecos amarillos sigue enquistado. El movimiento social de protesta que se formó en Francia a partir del mes de octubre de 2018 y dura hasta ahora. 2.100 manifestantes han resultado heridos, indican los datos del Ministerio del Interior.

Según un exhaustivo recopilatorio realizado por el diario Mediapart, se han producido más de 500 casos de evidentes abusos policiales. Entre ellos, hay 22 manifestantes que han perdido un ojo, cinco que se han quedado sin una mano, 210 que sufrieron heridas en la cabeza.


2019 ha sido un freno a la democracia mundial. Los pueblos se han levantado en el mundo contra unos gobiernos cada vez más totalitarios y represivos. Desde Chile hasta Hong Kong, de Venezuela a Cataluña, de Francia a Bolivia, de Ecuador a Irán. Los pueblos en las calles pidiendo sus derechos y los gobernantes aferrados al poder enviando a sus policías a reprimir y matar, con sus matices, claro está, pero todos en el mismo saco. El mundo ha retrocedido 50 años en sus conquistas democráticas.