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La Cumbre del Clima, bla, bla, bla...

Otra reunión mundial por el cambio climático sin acuerdos concretos, sin firmas para reducir en forma urgente y drástica las emisiones de gases, con mucho olor a fracaso, sin conclusiones ni avances, con fuertes desacuerdos y una profunda decepción de las organizaciones ambientales. Asi se clausuró la COP25 en Madrid, con desacuerdos sobre como poner en marcha el Acuerdo de París, firmado en 2015.

En este aspecto ha sido imposible cerrar cualquier acuerdo. A varios países no les gusta el artículo 6 del Acuerdo de París, el referido a los mercados de dióxido de carbono. Se trata de mecanismos de intercambio de derechos de emisiones que permiten a países y empresas compensar los gases de efecto invernadero que expulsan.


Este artículo 6 también se atascó hace un año en la Cumbre del Clima que se celebró en Polonia y se decidió que sería en Madrid donde se resolvería. Pero las diferencias entre los países en esta negociación han sido tan grandes que, de nuevo, no se ha podido firmar un pacto.

La presidencia de la COP25 admitió que los textos presentados no tenían el “suficiente consenso”para la aprobación, por lo que ha propuesto que se cierre en la próxima cumbre de Glasgow.


Cuando se leen los textos de esta Conferencia del Cambio Climático número 25, pareciera que los líderes mundiales se hubiesen encerrado en sus ambiciones políticas y económicas, sin escuchar el clamor de la gente del planeta, ni las advertencias urgentes de los científicos.

No escucharon que vienen record de temperaturas, miles de personas van a morir por el calor, y que las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, volverán a marcar un nuevo máximo histórico. Entonces, el acuerdo técnico ha fracasado estrepitosamente.


Pero el político, hace referencia a la necesidad de que los países firmantes del Acuerdo de París presenten planes más duros de recorte. Solo 84 países se comprometieron en este sentido hasta el 2020, pero no hay detalles concretos de como se van a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, en aquellos que creen que han cumplido las metas hace bastante rato.


Dentro de este compromiso están Alemania, Francia, España, y el Reino Unido. El problema es de los que no quieren estar: Estados Unidos, China, la India y Rusia. Todos estos paises juntos suman alrededor del 55 por ciento de las emisiones mundiales de efecto invernadero, y no han dado señales de querer ser más ambiciosos.

Mientras tanto la ONU sigue advirtiendo de que se deben multiplicar por cinco los esfuerzos globales si se quiere que el incremento de la temperatura se quede por debajo de 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales. Si los países del mundo siguen discutiendo sus conveniencias empresariales en largas conferencias anuales, y no actúan, las temperaturas van a subir hasta 3,2 grados y el nivel del mar podría aumentar hasta 20 metros en los próximos siglos. Los incendios forestales serían imposibles de controlar.

El pronóstico a largo plazo incluye, entre otros, un deshielo abrupto del ártico y de la superficie helada de Groenlandia, un aumento del nivel del mar, una mayor acidificación de los océanos y un futuro sin glaciares más allá del Himalaya y los polos.


“El resultado será una serie de desastres en cascada en todo el planeta, y no solo para las personas que viven en este siglo, sino para las generaciones que siguen”, escribió un grupo de 40 científicos en un informe entregado en Madrid.