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La CIA espió por 50 años a 120 países

La máquina Crypto AG fue inventada por un sueco

Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, CIA, en un operativo conjunto con los servicios secretos alemanes, espió durante 50 años a más de 120 países a través de una máquina que descifraba mensajes encriptados y que ellos mismos vendían.


La operación ha sido llamada uno de los secretos mejor guardados de la guerra fría. Ahora el diario Washington Post ha revelado los oscuros pormenores de esta comunicación secreta que compartían los servicios de inteligencia estadounidenses y alemanes.


La historia comienza con el sueco Boris Hagelin, un inventor y empresario, que huyó de Noruega a los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y vendió unas máquinas de cifrado al ejército norteamericano. Hagelin se fué a Suiza donde fundó la empresa Crypto AG, que hizo máquinas en serie para la CIA y la BND alemana. Crypto AG manipuló sus productos de cifrado antes de ser vendidos a otros países del mundo. Como resultado, las comunicaciones secretas se pusieron a disposición de la CIA.



Los servicios secretos alemanes se retiraron de la operación en 1990 y la CIA continuó hasta el 2018. Según los antecedentes revelados, la CIA usó la información de estas máquinas encriptadas, entre otros programas secretos, para proporcionar información al Reino Unido sobre el ejército argentino en la Guerra de las Malvinas; descubrir los planes de Irán, cuando varios funcionarios de la embajada de los Estados Unidos fueron tomados como rehenes en Teherán y seguir de cerca la violencia de los dictadores latinoaméricanos en la década de los 70, especialmente en Chile y Argentina.


Las máquinas estaban “pinchadas” y solamente la CIA podía descifrar lo que los gobiernos hacían o pensaban. Según los documentos desclasificados las máquinas suministraron a la inteligencia estadounidense información detallada de sangrientas represiones militares en el Cono Sur, como la historia de la Operación Cóndor, bajo la dictadura en Chile de Augusto Pinochet.


A través del control total que la CIA adquirió de la empresa sueca Crypto AB, adulteraban los equipos que vendían para vulnerar con facilidad los códigos de seguridad y acceder a los mensajes secretos de esos gobiernos.


El negocio era redondo porque no solo obtenían información clasificada de sus clientes, sino que además facturaban millones de dólares por su servicio. La investigación reveló que Crypto le pagaba a la CIA con valijas de dinero entregadas en estacionamientos subterráneos. Los datos confirman además que ni Rusia, ni China contrataron jamás los servicios de Crypto. Si lo hicieron otros 120 países, entre ellos Brasil, Chile, Colombia, México, Nucaragua, Perú, Uruguay, Argentina y Venezuela. En Europa, estaban Austria, Checoslovaquia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Portugal, Rumania, España, Turquía, Yugoslavia y hasta el Vaticano.


En Oriente Medio fueron espiados Irán, Iraq, Jordania, Kuwait, Libano, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Siria y los Emiratos Àrabes. En Africa y Asia, la larga lista incluye a otros 30 países.