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Guerra diplomática entre España, México y Bolivia

El gobierno español decidió expulsar a tres diplomáticos bolivianos acreditados en España, en reciprocidad por la misma medida que tomó Bolivia contra su encargada de negocios y un cónsul, en medio de un incidente que también involucra a México.

“En reciprocidad al gesto hostil del gobierno interino de Bolivia, el gobierno de España ha decidido, a su vez, declarar persona non grata a tres miembros del personal diplomático y consular boliviano acreditado en nuestro país y darles un plazo de 72 horas para abandonar España”, subrayó un comunicado oficial.

Pocas horas antes, la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Añez, declaró “personas no gratas” a la embajadora de México, María Teresa Mercado, a la encargada de Negocios de España, Cristina Borreguero y al cónsul Álvaro Fernández, a quienes les dio 72 horas para irse del país.

España, rechaza tajantemente cualquier insinuación sobre una supuesta voluntad de injerencia en los asuntos políticos internos de Bolivia. Para el gobierno en funciones de Pedro Sánchez, cualquier afirmación en este sentido constituye una calumnia, dirigida a dañar las relaciones bilaterales de los países, con falsas teorías conspiratorias.


Todo comenzó con un comunicado de la cancillería mexicana, en el que expresaba su "preocupación" por "la presencia excesiva" de agentes bolivianos en las cercanías de su misión diplomática en La Paz, donde altos funcionarios del gobierno de Evo Morales pidieron asilo en noviembre pasado.

El gobierno de López Obrador se quejó ante la OEA y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La Cancillería boliviana, por su parte, rechazó las acusaciones y consideró que era "imposible" que autoridades del país ingresaran a un recinto diplomático de México. Y de telón de fondo el asilo político de Evo Morales en México, que el Gobierno interino de Bolivia no vio con buenos ojos.

La bola de nieve siguió creciendo y arrastró también a España cuando el país andino denunciara el pasado viernes que el cuerpo diplomático español acudió a la residencia de la embajadora mexicana acompañado de "agentes armados" y "encapuchados". El presunto incidente fue catalogado por la cancillería boliviana como un "atropello" a su soberanía.


En una reunión con la prensa en el Palacio de Gobierno de la Paz, la presidenta interina, Jeanine Áñez, expresó acusaciones graves: "Este grupo de representantes de los gobiernos de México y España han lesionado gravemente la soberanía del pueblo y del Gobierno constitucional de Bolivia"


Sin embargo, la embajada de España rechazó las acusaciones y alegó que la visita era "estrictamente de cortesía", desechando así los rumores de una posible protección a los colaboradores del expresidente Evo Morales, que son perseguidos por la justicia boliviana acusados de terrorismo y sedición.