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Familias afganas protestan en Estocolmo

Madres de Junse denuncian expulsiones y traslados


Las familias afganas de Junsele, un distrito en el municipio de Sollefteå, al norte de Suecia, llegaron a Estocolmo para protestar por las expulsiones y los traslados obligados que que les quieren imponer las autoridades políticas.


Viajaron 800 kilómetros para reunirse con la parlamentaria sueca Christina Höj-Larssen, del partido de la Izquierda (V) y ejecutivos de la Oficina Nacional de Migraciones (Migrationsverket). Son las mismas madres de Afganistán que el verano pasado mantuvieron una larga huelga de hambre en Norra Bantorget, frente al hotel Scandic de Estocolmo, para impedir la expulsión del país de algunos de sus hijos y otras familias de refugiados. El movimiento terminó favorablemente con el apoyo de miles de familias suecas de todo el país y los niños pudieron regresar a sus escuelas.



Ahora, las Madres de Junse, como se les llamado, enfrentan un nuevo movimiento: las familias afganas que viven en la comuna de Sollefteå serán reubicadas en Mellansel, un pequeño poblado con 800 habitantes, al noroeste de otra comuna también en la punta norte del mapa, Örnsköldsvik. Los más perjudicados son los niños, según han denunciado las Madres de Junse. Van a perder sus escuelas, sus amigos, sus maestros y todos los contactos que han logrado en Junsele. Han denunciado amenazas de parte de funcionarios de la Oficina de Migraciones. Según ellas, han escuchado varias veces: “O se van a los ponemos en la frontera”.



Han manifestado en diversas declaraciones que no es la primera vez que las familias afganas son víctimas de abusos y atropellos, especialmente los niños. Las familias que buscan asilo en Suecia han sido enviadas “de un lado para otro”. A menudo, ni siquiera les avisan con tiempo y solo pueden llevar algunas de sus pertenencias con ellos.

Las Madres de Junse reclaman que la Oficina de Migraciones no considera que los niños están conectados a Suecia, muchos han nacido aquí, y otros llevan varios años o la mitad de sus vidas en el mismo lugar. “Los niños no se sienten bien, les resulta difícil concentrarse en la escuela y lloran”, escribieron las familias afganas.



Varias familias con niños de Afganistán han salido de Suecia “con la esperanza de ser tratados mejor en otro país europeo”. Una familia obtuvo recientemente permiso de residencia en Alemania. En Suecia, más de 7.000 personas esperan ser deportadas a Afganistán, según las estadísticas de Migracion. Mas de 1.000 son niños y en muchas comunas de Suecia, donde las familias afganas viven, están aumentando las protestas. Los críticos creen que las decisiones de deportación y los traslados de las familias contravienen la Convención sobre los Derechos del Niño.


La mayoría de estos menores y sus familias llegaron a Suecia en la crisis de refugiados del año 2015 y se han convertido en parte de la sociedad sueca. Afganistán está clasificado como uno de los países más peligrosos del mundo. Más de 12.500 niños han sido heridos o asesinados en ese país, según la ONU.