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El mar Negro basurero europeo del plástico

En el sureste de Europa se encuentra el Mar Negro que une a seis países por la vía marítima: Rusia, Ucrania, Turquía, Bulgaria, Rumanía y Georgia. Los principales ríos de la región desembocan en el Mar Negro y lo han convertido en el más grande basurero de Europa.

El problema es de tal magnitud que algunos científicos han denunciado que amplias zonas del mar, hasta 40.000 kilómetros cuadrados, estaban completamente muertas. Todo es allí un agrícola e industrial procedente de sureste de Europa, que pocas personas conocen.


La crisis se ha evidenciado cuando las autoridades de la ciudad de Odessa advirtieron a la ciudadanía de no bañarse en las playas. Lo mismo ha ocurrido en otras ciudades costeras de Europa.

La contaminación va más allá de las aguas del mar, ha penetrado todo el ecosistema, según un equipo de investigadores. Hay vertederos de basura como el de Batumi, en el oeste de Georgia, a 300 metros de la costa del mar.


Son tres los principales ríos de la mayoría de la contaminación del Mar Negro: el Dniéper, que nace en Rusdia y fluye por Bielorrusia y Ucrania; el Dniéster, que pasa por Moldavia y Ucrania y el rio Danubio, que atraviesa 10 países europeos antes de morir en el Mar Negro.


Este océano contiene casi el doble de basura que el Mar Mediterráneo, según informó una comisión de la Unión Europea que visitó recientemente Ucrania. La UE, en un alarmante informe, escribió que el 83 por ciento de la basura es plástico, principalmente botellas (20 por ciento), envoltorios de caramelos y bolsas de todo tipo.


Cada hora- según un estudio de la UE- llegan al mar entre 10 a 50 objetos de plástico. Sus playas también están contaminadas de basura.


La basura que se queda en la superficie del agua es arrastrada desde los litorales por las corrientes y forman enormes islas de plástico en el corazón del mar. Esta basura tiende a descomponerse en partículas más pequeñas que a menudo son ingeridas por la vida marina.

El alarmante estudio identificó 145 contaminantes en el agua que ya estaban en peces y moluscos, incluidos retardantes de flama, mercurio, compuestos farmacéuticos, lociones solares, antibióticos y drogas.


La gran preocupación de los científicos y la Unión Europea, se ha centrado ahora en las amenazas para la vida de algunos cetáceos, especialmente los delfines.