El coronavirus pone en jaque a la Unión Europea

La pandemia del coronavirus está mostrando profundas divisiones en Europa, y los estados miembros de la UE discuten sobre cómo abordar las consecuencias económicas. Italia y España han acusado a las naciones del norte, lideradas por Alemania y los Países Bajos, de no hacer lo suficiente. La situación se ha vuelto tensa y peligrosa.


Incluso, el presidente español, Pedro Sánchez, ha advertido que si la Unión Europea no logra elaborar un plan ambicioso para ayudar a los Estados miembros en la lucha contra el coronavirus, el bloque podría “desmoronarse”. Los jefes del Consejo de la UE y la Comisión emitieron una declaración el lunes recién pasado en la que decían que “se está preparando un paquete sólido”. Los ministros de finanzas van a celebrar una teleconferencia esta semana, prometió la UE.


Pero, una reunión similar hace dos semanas dio pocos frutos. Los países más ricos como Alemania todavía no se meten las manos en los bolsillos para ayudar a las naciones más pobres.


Italia, España, Francia y otros estados quieren compartir la deuda incurrida por el coronavirus en forma de “coronabonos”(o eurobonos), deuda mutua que todas las naciones de la UE ayudan a pagar. Algunos de estos países afectados se han enojado por la indiferencia percibida de otros estados de la UE. España e Italia, devastadas por los efectos del virus en sus poblaciones y sus limitadas finanzas públicas, están profundamente decepcionadas.

El Twitter italiano ha estado lleno de improperios esta semana contra la UE. El presidente de Francia, Emmanuel Macron le habría dicho a los líderes que la reacción política después de la crisis podría significar el fin de la Unión Europea.


Alemania quiere establecer un fondo de rescate de la UE y prestar dinero utilizando mecanismos establecidos durante la crisis financiera de hace una década. Esta semana, un grupo de alcaldes italianos y otros políticos compraron una página en un periódico alemán para recordarle a ese país que nunca pagó sus deudas después de la Segunda Guerra Mundial.


Es probable que los ministros de finanzas converjan en tres formas de apuntalar la economía de Europa: el uso del fondo de rescate del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el Fondo Europeo de Inversiones y el esquema de trabajo a corto plazo de la Comisión Europea.



Austria, Dinamarca, Finlandia y los Países Bajos se han negado a respaldar los préstamos conjuntos y es más probable que la UE acuerde un apoyo económico a través de los canales habituales, no a través de coronabonus.


La Unión Europea se está terminando, han comentado los sectores contrarios al Bloque y hasta aseguran que “en cualquier crisis, como el coronavirus, no pueden mantenerse unidos”. A La Haya y Berlín nunca les ha gustado la idea de los eurobonos. Llamarlos ahora “coronabonus” tampoco les entusiasma ni les hace gracia. Los países ricos no quieren pagar las deudas de los países más pobres, y la Comisión Europea no puede forzar la mano de los líderes nacionales.


Para la gente común, asustada por su salud, la seguridad de sus seres queridos, preocupándose por su renta y alimentando su familia después del cierre de negocios, la indiferencia y poca solidaridad que se respira hasta ahora en la UE, es incomprensible. El coronavirus simplemente resalta las dificultades ya existentes y conocidas en la Unión Europea.


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