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Chalecos amarillos de nuevo en la primera fila

Resisten los huelguístas franceses con intensas protestas por las políticas del gobierno del presidente Emmanuel Macron. El paro contra la reforma de las pensiones de su administración persiste desde el dia 5 de diciembre.

Ahora, los chalecos amarillos salieron de nuevo a la calle y marcharon desde la Plaza de la Bastilla al Barrio Clichy en Paris. Las manifestaciones de los chalecos amarillos, que comenzaron el 17 de noviembre del 2018, en protesta por el aumento del precio de los combustibles y las malas condiciones económicas del país, se convirtieron luego en protestas contra el gobierno de Macron.


Hasta el momento, en Francia, han muerto 11 personas, más de 4.250 personas resultaron heridas, 12.361 fueron detenidas y 3.163 fueron condenadas a prisión.

Una declaración conjunta de los principales sindicatos de Francia ha señalado que las huelgas continuarán hasta que el gobierno retire la reforma de las pensiones, incluso para las fiestas de fin de año. Y los chalecos amarillos, el primer movimiento social que logra doblegar al presidente Macron, van a estar en esta pelea hasta el final.

El movimiento de los chalecos amarillos nació a finales de octubre del 2018 desvinculado de cualquier partido político o sindicato. Su detonante, el alza de los combustibles que debía entrar en vigor el 1 de enero del 2019.


Su nombre hace referencia a las prendas fosforescentes que debe usar todo automovilista en Francia, en caso de accidente en una carretera para tener mayor visibilidad. Respaldado principalmente por los franceses que viven en la periferia, provincias o zonas rurales, se ha convertido en un movimiento generalizado contra la política fiscal y social del gobierno.


Algunos analistas los comparan con la revuelta de los “gorros rojos” bretones que obligaron al gobierno socialista de Francois Hollande en el 2012, a eliminar un impuesto a los camiones para luchar contra la contaminación. Sin embargo, es un movimiento inédito porque nació en las redes sociales y recurre a un nuevo modelo de organización, desligado de los cuerpos intermedios.


Los chalecos amarillos habían vuelto a las calles en noviembre pasado para celebrar su primer aniversario con manifestaciones minoritarias pero marcadas con la violencia. La incógnita es ahora si la protesta en las calles, que empezó el 17 de noviembre de 2018 está finiquitada o tomará un nuevo impulso, en coalición con otros movimientos sociales.