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Bolivia: “La Biblia entra a Palacio”

La senadora Jeanine Añez es, desde el martes recién pasado, la presidenta interina de Bolivia, después de la renuncia de Evo Morales, quien denunció desde su exilio en México, una “autoproclamación” golpista.





















La abogada de 52 años y procedente de la región amazónica de Beni pertenece a la Unión Demócrata, un partido con solo 9 de los 36 senadores del congreso. Bolivia ha vuelto a tener una presidenta mujer después de casi 40 años, tras Lidia Gueiler que gobernó solo un año (1979-1980).


Añez se ha ceñido la banda preisencial en forma transitoria en un país convulso, con los militares en las calles y al menos 8 muertos y varios centenares de heridos desde las controvertidas elecciones del 20 de octubre, en una de las peores crisis de la historia reciente de Bolivia.


La nueva presidenta llegó al Palacio Quemado por la via rápida y sin el apoyo de la mayoría del partido del ex presidente Evo Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS).

Ella asegura que se activó el mecanismo sucesorio que dejó el oficialismo, puesto que con el ex presidente Evo Morales renunciaron todos los que constitucionalmente podían sucederle. De ser segunda vicepresidenta del Senado, pasó a presidir la cámara y así acceder a la via sucesoria de la presidencia.


La Constitución que Morales promulgó en el año 2009 establece que el presidente del Senado es el segundo en la línea de sucesión, tras el vicepresidente del país.

La mayoría oficialista del MAS estaba ausente, pero en cuanto vuelva el parlamento, tendrán al frente una presidenta en minoría. La nueva presidenta llegó al Palacio Quemado, nombre popular de la Casa de Gobierno tras sufrir un incendio en 1875, con una biblia en la mano, admitiendo que la religión es una de las causas de la grave crísis que vive Bolivia.


Desde otro balcón, el de Twitter, el que fuera el presidente con más tiempo en el poder en la historia de Bolivia clamaba desde México que su país “sufre un asalto al poder”.

“Una senadora de derecha golpista se autoproclama presidenta del senado y luego presidenta interina de Bolivia sin quorum legislativo, rodeada de un grupo de cómplices y protegida por las Fuerzas Armadas y la Policía que reprimen brutalmente al pueblo. Se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia”, escribió Evo Morales.

Por su parte, la actual presidenta interina boliviana, quien trabajó hace algún tiempo como presentadora de televisión, posó para la prensa en el palacio presidencial con un voluminoso ejemplar de la Biblia en la mano y proclamando solemnemente que “la Biblia ha vuelto al Palacio”.


A un lado, habían defensores de Morales que la pifiaban y en el otro, un grupo de sus seguidores que gritaban “glorias a Dios”. Su fuerte carácter lo ha mostrado la nueva presidenta muchas veces en las redes sociales, cargando especialmente contra los pueblos originarios indígenas. La cadena de noticias CNN publicó uno de sus twitters del dia 14 de abril del año 2013, que ha sido muy difundido y comentado: “Sueño con una Bolivia libre de ritos satánicos indígenas”, escribió entre otras cosas. Pero no solo la presidenta interina ha usado la Biblia en este momento crítico para Bolivia. Tambien el líder opositor, Luis Fernando Camacho, ha manifestado que “por fín, la Biblia entró al palacio”.




















Bolivia es un país tremendamente religioso y muy místico y esto hace que predomine mucho el providencialismo, es decir, esta creencia de que para cualquier actividad es necesaria la ayuda de Dios o de las divinidades. Un 76,8 por ciento de la población boliviana es católica y una minoria es evangélica (7,1 por ciento).


Antes de 2009, la Constitución política de Bolivia decía que “el Estado reconoce y sostiene la religión católica, apostólica y romana”, aunque reconocía “el ejercicio de otros cultos”, pero el Estado era primordialmente católico. Con la Constitución del 2009, Bolivia pasó a ser un Estado laico “independiente de la religión”. Los católicos ortodoxos que tienen una fé muy grande tanto en Cristo como en la Virgen María tienen sus iglesias en las ciudad de Trinidad y Santa Cruz, justamente de donde son originarios la nueva presidenta interina, Jeanine Añez, y el líder opositor Luis Fernando Camacho.