2.000 millones de dólares para los países pobres

Esta no es una crisis financiera, es una crísis humana. Así lo piensa la Organización de las Naciones Unidas, al referirse a los efectos socioeconómicos del coronavirus Covid -19.


Su secretario General, António Guterres, presentó un nuevo plan de emergencia para afrontar la pandemia, que incluye el establecimiento de un fondo mundial para apoyar a los países de renta mediana y baja. “Tenemos que responder unidos y de forma decisiva para abordar la devastación socioeconómica que el virus está causando en todas las regiones del mundo”, dijo Guterres. La ONU ha confirmado que se trata de la mayor debacle observada desde la Segunda Guerra Mundial.


El máximo organismo internacional apeló a la responsabilidad compartida y a la solidaridad mundial para hacer frente al impacto de la pandemia y llamó a la unidad para mitigar el golpe que está recibiendo la población. El líder de la ONU presentó un informe que describe la magnitud del problema, la gravedad de los casos y la desarticulación económica y social que está provocando el virus, cuyo avance supera al millón de contagiados y más de 50.000 muertos en 204 países, áreas y territorios del planeta.


“Este es el momento de la verdad, el género humano está en juego”, dijo el timonel de la ONU durante la presentación virtual del informe a la prensa. La divulgación del documento ocurrió precisamente después de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciara que la economía mundial ha entrado en una etapa de recesión tan aguda o peor que la del 2019, que siguió a la crisis financiera global. El informe incluye un plan de respuesta de gran escala que necesitaría recursos equivalentes al 10 por ciento del producto interno bruto mundial.


Los requerimientos de un llamado Fondo de Respuesta y Recuperación Covid-19 se proyectan en dos mil millones de dólares para los primeros nueve meses y serán aumentados según evolucionen las necesidades como resultado de la pandemia. Entre los objetivos principales del millonario plan a escala mundial destaca la imperiosa necesidad de atajar la emergencia de salud, asistiendo a los países en la instrumentación de planes de acción nacionales y en la adquisición de equipos e insumos esenciales, al igual que en el pago de los salarios a los trabajadores de la salud, en la proclamación de disposiciones de restricción de movimiento y contacto, y en la provisión de acceso universal al tratamiento de la enfermedad causada por el coronavirus y a la vacuna, cuando ésta esté disponible.


La ONU ha reiterado que es fundamental que los países desarrollados asistan inmediatamente a los menos desarrollados para que mejoren sus sistemas de salud y su capacidad de respuesta para detener la transmisión del mortal virus. “De otra manera, sufriremos la pesadilla de la enfermedad propagándose como un incendio sin control en los países pobres, con millones de muertos y con la perspectiva de que el virus resurja donde ya había sido suprimido”, advirtió el Secretario General.


En este sentido la ONU expresó una preocupación especial por África e instó a los países de las 20 mayores economías del mundo a respaldar la iniciativa G20 propuesta en la reciente Cumbre de ese grupo, celebrada de forma virtual. “Con solidaridad podemos derrotar el virus y construir un mundo mejor”, escribió la Organización de las Naciones Unidas.

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