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1.800 suecos mueren solos sin herederos

La importancia de dejar un testamento

De las más de 90.000 personas que mueren en Suecia cada año, aproximadamente 1.800, un dos por ciento, no tienen herederos legales. No hacer testamento puede generar muchos quebraderos de cabeza a los que se quedan en este mundo. Especialmente a quienes conviven por muchos años, sin documentos legales con su pareja.

En dos tercios de los casos, sin embargo, existe un testamento que indica otros herederos. Si falta un documento legal, el Estado se declara heredero y ordena a sus servicios la liquidación de la herencia. Cualquier excedente del patrimonio será invertido en un organismo que se llama Fondo de Herencia General, donde actualmente existe un capital superior a los 4.000 millones de coronas suecas. Según la información recogida por El Latino, alrededor de 300 millones de coronas ingresan a este fondo cada año, y son más de 600 casas y departamentos que se venden o rematan sin herederos.


Este mismo Fondo del Patrimonio sirve para ayudar a diversas instituciones y proyectos dentro de la sociedad sueca (Heritage Fund o Allmänna Arvsfonden). Cualquier persona residente en Suecia puede buscar algún tipo de apoyo de estos fondos estatales.

Los que pueden heredar sin voluntad son los cónyuges, hijos y sus descendientes, padres, hermanos y sus descendientes, así como los abuelos y sus hijos. Desde 1928, los primos y parientes lejanos no han sido considerados como herederos legales. Los vecinos tampoco se heredan entre sí, sin testamentos.


De cada cinco suecos que fallecieron el año pasado, al menos uno lo hizo sin cumplir este trámite en vida: escribir un testamento. Existen numerosas fortunas abandonadas y herederos desconocidos que nunca aparecen.


Un programa en la televisión sueca (Arvinge okänd. SVT), tuvo gran éxito el año pasado, enfocando la búsqueda de fortunas y herederos de cientos de personas que lamentablemente mueren completamente solas en Suecia. El caso de Clara Brown, una mujer que emigró a Inglaterra y heredó varias parcelas en Gotemburgo, la pareja que nunca tuvo hijos y heredó millones a su ahijado mexicano, el hombre que vivió solo en una choza en el bosque (Eugeniusz Lukaszuk) y dejó una fortuna a su familia en Bielorrusia, son algunos casos donde los testamentos juegan un rol trascendente.


La muerte del escritor sueco Stieg Larsson no solo dejó huérfanos a millones de lectores. También complicó la situación legal de su pareja y desató una batalla por el control de sus obras.


El compromiso de Stieg Larsson frente a la situación de las mujeres y su lucha por la igualdad se cerró con una paradoja. No hay ningún documento legal que le vincule con quien fue su pareja durante 30 años, Eva Gabrielsson.


Las avanzadas leyes sociales de Suecia no contemplan una convivencia sin documentos. Por eso la herencia de Larsson están ahora en manos de su hermano y de su padre.

Todos los registros oficiales son públicos y cualquiera puede obtener los datos que quiera. Por ejemplo si uno se dirige a la Oficina de Tráfico con un número de matrícula, puede obtener sin dificultad los datos del propietario del vehículo.


Cuando Stieg Larsson empezó a recibir amenazas por parte de los neonazis, decidió que su conviviente no apareciera en sus propios registros. Cuando murió de un infarto en el 2004 no dejó ningún testamento a favor de su pareja.